Normas: ¿necesidad vs. fuente de conflictos en las unidades de salud mental?

Como enfermera de salud mental, una de las cosas que más me ha costado, a nivel emocional y a nivel práctico, es gestionar las demandas de pacientes y familiares para hacer una excepción sobre una determinada norma. He de reconocer que, al principio, las normas me daban seguridad, eran necesarias e intocables para garantizar el orden y la seguridad en la unidad. Además, se explicaba que transgredir una norma individualmente podía poner en riesgo al grupo, si en otra ocasión el paciente pedía lo mismo y no le era concedido. Con la experiencia, por coherencia con mis principios y valores profesionales, me sentí obligado a salir de la zona de confort de las normas estrictas.

Es una realidad que las personas ingresadas en unidades de hospitalización de salud mental están sometidas a unas normas más rígidas que las personas ingresadas en unidades de otras especialidades. También podemos encontrar diferencias notables entre distintas unidades de salud mental de distintos hospitales de una misma comunidad e incluso la misma ciudad.

En todos estos años, he aprendido que respecto a las normas tanto el cumplimiento estricto de las mismas como la flexibilidad total suelen generar todo tipo de problemas y, en concreto, provocan en demasiadas ocasiones malestar, enfados y hasta cuadros de agitación importantes que han terminado en casos extremos en una contención mecánica.

Para los profesionales, supone una gran responsabilidad tener que decidir si acceder, o no, a la petición de incumplir una norma por las consecuencias que pudiera acarrear a nivel personal (sanciones), a nivel de equipo (rechazo), sobre el solicitante (perjuicio) o sobre los demás pacientes (agravio comparativo).

Es muy frecuente que compañeras de reciente incorporación, estudiantes de grado y residentes compartan la dificultad que les supone la gestión de las normas.

Quiero compartir en el blog, la propuesta que presenté en el I Fòrum d’Infermeres de Salut Mental de les Illes Balears /AEESME (2018) en una intervención titulada: “El derecho a decidir en salud mental: un requisito imprescindible” (Imagen). Realmente, planteo la aplicación de algunos principios de la bioética al caso concreto de las normas que espero, que por su sencillez, pueda ser de ayuda para la toma de decisiones en multitud de casos.

Supongamos que un paciente nos hace una petición X que implica saltarse una norma de la unidad.

Toma tu tiempo

Lo primero que debemos evitar es contestar de manera irreflexiva o automática. En muchas ocasiones me he visto en situaciones muy complicadas por responder inmediatamente a una petición y después darme cuenta de que me había equivocado, siendo mucho más difícil entonces encauzar la situación.

¿Es técnicamente viable?

Esta primera cuestión es fundamental, podemos encontrarnos ante una demanda que exceda los recursos propios, o de la unidad. Si estamos seguros que la petición es imposible de conceder debemos explicar muy bien las razones y, en la medida de lo posible, buscar alternativas a la demanda que puedan satisfacer al paciente.

También puede ocurrir que la respuesta que necesita el paciente se salga de nuestro ámbito de responsabilidad. En este caso, debemos explicar al paciente que vamos a trasladar la petición a la persona/instancia adecuada y plantear alternativas que estén dentro de nuestra competencia. Debemos tener especial cuidado en no caer en el error de derivar a otros profesionales, unas veces por desconocimiento, otras por comodidad o por miedo a asumir responsabilidades, cuestiones que están dentro de nuestro ámbito de competencia provocando así un perjuicio a nuestra profesión.

En caso de que la demanda sea factible, seguimos el diagrama.

¿Perjudica a alguien?

Una vez pasado el primer escollo, debemos valorar detenidamente si la petición puede perjudicar a terceras personas o al mismo paciente. En el caso de un perjuicio al mismo paciente se complica un poco más la toma de decisiones y debemos considerar aspectos relacionados con la autonomía como la capacidad para decidir y/o la existencia de voluntades anticipadas.

En caso de existir un riesgo de producir un daño a terceras personas, como norma general, debemos explicar razonadamente al paciente la negativa a su demanda, buscando siempre alternativas.

Si no perjudica a nadie, continuamos hacia la última incógnita.

Si otra persona nos pide lo mismo, ¿podemos dar una respuesta similar?

Para responder a esta cuestión, con frecuencia, debemos considerar aspectos relacionados con los recursos humanos y materiales disponibles en nuestra unidad. Una vez más, debemos explicar de manera coherente nuestra negativa al paciente en caso de ser necesario, sin olvidar la búsqueda de alternativas.

En el caso de que nuestra respuesta a las tres preguntas haya sido

SÍ – NO – SÍ

debemos plantearnos muy seriamente acceder a la petición del paciente. Siempre es importante contar con el mayor consenso posible dentro del grupo aunque, en ocasiones, es necesario anteponer la ética profesional frente a situaciones injustas.

La siguiente cuestión que debemos plantearnos es si la misma petición se repite con frecuencia y por distintas personas, en este caso es obligatorio considerar muy seriamente cambiar, o eliminar, la norma en cuestión.

Espero que esta entrada haya sido de tu interés y, como a mí, pueda serte de ayuda en los cuidados de nuestro día a día.

Todo recurso que propicie la disminución de conflictos y facilite la prevención de la agitación psicomotriz supone un granito de arena más en el camino hacia la contención cero.

#HaciaLaContenciónCero

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ¡Enhorabuena José Manuel! Esto es centrar los cuidados en la persona respetando su unicidad, su singularidad y sus necesidades en el aquí y ahora. Esto es mirada enfermera y cuidar con Alma . Gracias por aportar luz y crear realidad. Un abrazo, Elena

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    1. José Manuel dice:

      Gracias Elena!!! En el camino Hacia la Contención Cero será fundamental crear un entorno lo más acogedor y amable posible para los profesionales y las personas que cuidamos será una de las claves del éxito. Adecuar y adaptar las normas a lo mínimo necesario y atendiendo las necesidades individuales, sin duda, un gran reto.
      Un abrazo!!!

      Le gusta a 1 persona

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